lunes, 21 de junio de 2021

Solsticio de verano 2021. ¡¡¡DIA DE LA MÚSICA!!!

 


¡Ser capaces de soñar con escuchar los sonidos del Universo y de las estrellas!

 ¡¡Sería un placer y un lujo!!

 

Kepler se dio cuenta de que, según las leyes que rigen a la armonía musical, los planetas producirían un sonido disonante. Pero el astrónomo pensaba que, quizá según determinadas alineaciones o fenómenos orbitales, los planetas producirían sonidos armónicos en algún momento.

 

Y hoy, 21 de junio, a las 05:32 ha nacido el verano. El solsticio de verano.

Tendremos 93 días y 15 horas para vivir esta nueva etapa. ¿Y por qué no? ¡¡¡Vivirlas con la música!

Porque hoy el solsticio ha coincidido con El Día Europeo de la Música.

Su objetivo es que la música y sus profesionales salgan a las calles, que se comparta la música  con todo el mundo. La música con MAYÚSCULAS, sin importar el estilo, las jerarquías ni los orígenes de la misma.

Y quiero hacer referencia a un libro, un libro que refleja muy bien el caos y la armonía existente entre la música, el hombre  y  el cosmos.

“La música refleja un orden humano y la capacidad de lectura e interpretación nos permite oír internamente lo que después va a llegar  a los oídos expectantes de los que la aman….una fusión cósmica o caótico delirio. La música”

(…) y cuando todo estuvo cubierto de música, cuando ya nada cabía
, ni dentro, ni fuera de nosotros, supe que todo estaba suspendido y que el fluir  y el refluir, no eran perceptibles y que flotábamos en el cosmos llevados de la armonía.”

Por lo tanto ser capaces de sentir la música hasta ese punto en que podamos percibirla de tal manera que seamos capaces de :

“Licuar el aire en el que la música suena y dejar que esa agua nos recubra los sentidos, incluso de ser posible, también los cuerpos”

“Los otros días” Alfredo Conde.

Qué la música nos envuelva, y al igual  que en  la Antigua Grecia, en este nuevo solsticio conmemoremos  la Edad Dorada de Kronos, un día en el que desaparecían las jerarquías, no se tenía que trabajar y todos se consideraban iguales.

¡Qué mejor que celebrarlo con música!

Estos son mis deseos para este nuevo periodo en el que debemos volver a retomar una nueva vida.

                                                                      Os quiero. Mª Virtudes Várez.

https://www.youtube.com/watch?v=0V8FLjkpd00

 


 

miércoles, 24 de febrero de 2021

OCHENTA AÑOS DESPUÉS.

 


Me pregunta Facebook, ¿que qué pienso?
Y pienso en demasiadas cosas, la vida es larga.

Hoy es 24 de febrero y no puedo dejar de oír en mis oídos la melodía del vals de la "Viuda alegre" de Franz Lehar.

Siempre escuché este vals sonar, canturear, en este día y vi unas sonrisas de complicidad con el silencio de las historias más bellas.

Y yo sigo repitiendo esta melodía.

Va por vosotros ¡80 años después!

Bailad y que vuestros pies no rocen el suelo, que la música os envuelva haciendo más fácil el deambular por en medio de lo eterno.

Porque la música es eterna.


Vals de La Viuda Alegre (Audiofoto) 

https://www.youtube.com/watch?v=NIJhbT5nb30


 

 

 

 

lunes, 21 de diciembre de 2020

La noche más larga del año 2020.

 

¡Buenos días!


 Hace unos minutos ha comenzado el invierno, llegó el Solsticio de Invierno.

 Dicen los meteorólogos que ha sido la noche más larga del año 2020, y sí, estoy doblemente de acuerdo, no puedo negar la evidencia astronómica pero si puedo añadir un pensamiento.

 Este año ha sido una larga noche, una noche a la cual costaba encontrar el amanecer.

 Una ex alumna me dijo un día, “¡Ay doña Virtu, que sin quererlo vamos a pasar a los libros de Historia! Esto es una guerra, pero no vemos al enemigo.”

 Y realmente creo que tenía razón. Yo oía a mi abuelita hablar de la gripe del 18, la mal llamada Gripe Española, y como uno de sus hijos con 17 años había muerto de ella. Eran historias para contar  en las noches de los recuerdos. Pero ahora nosotros sin pedirnos nadie permiso nos convertimos en protagonistas de esta pandemia.

 Momentos de miedo ante lo desconocido. En esta situación sacamos los recursos para sobrevivir al aislamiento, las viejas fotos escaneadas, los libros aparcados para luego, la viejas recetas de las abuela, y… pero sobre todo encontramos TIEMPO, aunque en ocasiones era demasiado y no sabíamos qué hacer con él, en otras nos convertimos en avariciosos y comenzamos a atraparlo para poder hacer todas aquellas cosas para las cuales no lo  habíamos tenido . Internet y el teléfono fueron nuestros aliados y sirvieron  para luchar contra el aislamiento. Pero hubo mucha gente que  no lo vivió de igual manera y les faltó esa mano virtual, no ya la física que se echó demasiado de menos. Y la parca caminó por encima de nuestras cabezas, de las de todos.

 Pero curiosamente frente a ello aparecieron las ganas de un amanecer lleno de luz y salimos a la calle descubriendo de nuevo aquella magnífica sensación de los rayos de sol en nuestra cara. Pero nos siguen faltando los abrazos, los besos, las risotadas. La vida se empeñó en seguir, no utilizamos tantos coches y sí conseguíamos  ver el cielo estrellado, necesitábamos verlo.

 Y esperando, esperando hemos llegado hasta hoy. Hemos perdido a gente en el camino, hemos encontrado a otros.

 Y pienso que debemos aplicar esta experiencia a nuestras vidas para descubrir lo importante y necesario que es que predomine “el ser sobre el tener”, el amar, la amistad, la solidaridad. Porque  será en los momentos pequeños, en las miradas que se asoman por encima de las mascarillas donde tendremos que entrever una sonrisa, un gesto de tristeza. Tenemos que abrir nuestros sentidos para seguir comunicándonos. Porque necesitamos sentirnos unidos, ahora más que nunca.

¡Feliz solsticio!

Os quiero mucho.

Mª Virtudes Várez Pérez

21-12-20


viernes, 19 de junio de 2020

Tiempo, tiempo... El sábado, 20 de junio de 2020, a las 23:43, comienza el solsticio de verano.



Curioso ese 20 repetido.

Este año, o mejor estos últimos meses, hemos vivido  una repetición detrás de otra, hemos vivido todo tipo de sentimientos. Hemos repetido los días, las semanas, los meses.

Todas estas vivencias me hacen pensar en que hemos tenido que repetir los días para darnos cuenta de que había algo que no estábamos haciendo bien.

Vivíamos en  una carrera para llegar los primeros, los primeros en todo. Y de repente frenamos, o mejor dicho, nos frenó un “bicho”. Y recuerdo una frase terrible, oída en el comienzo de los 80, “es un bichito tan pequeño que si cae al suelo se mata” terrible y desafortunada frase. Pero ahora nos hemos vuelto locos tratando de matar  al “bichito” que curiosamente, estéticamente,  parecía  escapado de una serie de “manga”, pero no era un dibujo ni un holograma, era una realidad, un enemigo agazapado en cualquier rincón o pliegue de un guante de nitrilo.

Nos quedamos en casa, los mayores y los pequeños, el concepto de tiempo varió, pasó de ser un concepto veloz a uno lento e incluso en ocasines  muy lento.

Descubrimos que aquel reloj que llevaba el conejo en Alicia no nos servía.

Optamos por la supervivencia, por descubrir al que teníamos al lado y al que teníamos dentro de nosotros. Cada uno se enfrentó de forma diferente a la situación, unos optaron por la series de TV queriendo matar el tiempo, pero el tiempo era resistente mucho más de lo que cabía suponer y no les sirvió, otros comenzaron a recordar cuantas cosas habían dejado en sus carreras contra el reloj  para cuando tuvieran tiempo, y se encontraron con que lo tenían, e incluso algunos descubrieron que ese era insuficiente para rescatar todas aquella cosas que habíamos dejado para después, porque ¿ qué pasaría si de repente se anulaba este aislamiento y no habíamos terminado nuestros sueños aparcados?

No, había que sacarle tiempo al tiempo y comenzamos a escribir, pintar , recitar poesía, hacer música, escucharla, sacar de una pila de libros aquellos que habíamos aparcado para después… aunque en el fondo de nosotros mismos sabíamos que nunca tendríamos un momento para rescatarlos. Pero hubo tiempo. Y esos libros tomaron el poder.

Padres e hijos se encontraron en una convivencia desconocida y esa situación no debía destrozar nuestra relación, en algunos casos superó las espectativas, en otros nos permitió redescubrir un hombre nuevo dentro de nosotros.
                               
El mundo se paró, sí, se paró, y la naturaleza dijo “ahora es la mía, vais a aprender algo que llevo mucho tiempo  diciéndoos”. Hubo un silencio natural, por las mañanas, al amanecer, escuchábamos el trinar de los pájaros y nos sorprendía, era algo nuevo. Hasta las borrascas pudieron entrar y dejar caer su agua, antes la contaminación les impedía su ejercer su función. 

Los relojes tuvieron  un simple valor orientativo, ya no marcaban nuestro destino.
Redescubrimos al amigo, el valor de la palabra, largas conversaciones, telemáticas, telefónicas nos permitieron hacerlo. Después de todo, no eran tan terrible el aislamiento, era una nueva forma de afrontar la vida, la vida con tiempo. 
Y aunque fuera de nuestras paredes hombres y mujeres dejaron su vida en los hospitales para salvarnos, con un simple aplauso creíamos que era suficiente para agradecer tal  entrega.
De nuevo nos lavábamos las conciencias.
Y olvidábamos a aquellos docentes que perdían las pestañas en los ordenadores, luchando con las caídas de la red, los sistemas que no cargaban, con sesiones lectivas de casi todo un día, porque en el fondo “no tenían clase”. Salió a flote un viejo tópico sobre los mismos.

Y llego a una conclusión. 
Se perdieron los abrazos, los besos de los que queremos y de los que solo teníamos una imagen virtual,  pero creo que descubrimos al vecino del 5ª y al vecino de enfrente, y a pesar de que subíamos solos en el ascensor por necesidad, en el fondo necesitamos subir acompañados como antes pero de otra manera, pudiendo decirle buenos días, compartiendo ese pequeño viaje.

Pero pienso  en que  si  volvemos a nuestras viejas prácticas y el tiempo, de nuevo “ese” tiempo vuelve a enseñorearse de nuestras vidas, abocándonos de nuevo al fragor de la vida y de la soledad verdadera, la soledad en compañía, que es la peor de las soledades, no habrá servido para nada esta experiencia.

En estos días repito el tema del tiempo, en una ocasión, allá sobre por el año 2017, ya lo hice, siempre me hizo pensar la frase de Suetonio “FESTINA LENTE” (apresúrate despacio)

Y hoy es un día con más luz  y necesito atraparla porque soy sabedora de lo engañoso del solsticio de verano. Por esa razón he estado poco a poco atrapando las luces de estos días previos que iban creciendo poco a poco, porque después de todo mañana tendremos menos luz y así hasta el próximo solsticio en que la oscuridad nos abocará a la luz.

Deseo que hayamos sido capaces de poder atrapar los momentos vividos y que todos hayamos crecido como personas. Que nos demos cuenta de que debemos parar para tomar aire y sentir, para hablar, para coger la mano del que tenemos al lado, de que  no debemos ni podemos olvidarnos de que mañana es hoy. De que hemos vivido o estamos viviendo una situación excepcional.

Hace unos días comprando en una gran superficie me encontré con una alumna que me dijo  “¡Ay, doña Virtu! Vamos a hacer historia, vamos salir en los libros, porque esto es como una guerra, pero no vemos al enemigo. Pero yo sí sé quiénes son los amigos, todos los que tengo al lado, a mí alrededor. ” Me hizo llorar.

Feliz Solsticio de verano! ¡Y hasta la próxima!

Os quiero.

Mª Virtudes Várez.