sábado, 20 de diciembre de 2025

Este año va de cuento, el de ...

 

Este año va de cuentos, el de ... 

Y llegó el solsticio de invierno, quedo, despacio pasando casi desapercibido. 

El cambio climático ayudó al engaño, sí, hubo dolo, hubo engaño

.Imagen: Solsticio de invierno

Los árboles querían despojarse de sus hojas cambiar de vestuario y el tiempo que hacía no se lo permitía, estaban cansado de llevar el mismo traje desde la primavera, sin poder ni ducharse porque llover no había llovido, todo estaba cubierto por el polvo del campo. Por tanto, hubo algunos almendros que se sublevaron y traicionaron la normalidad, estaba acabando el otoño, cambiaron sus hojas viejas y ajadas por nuevos brotes que casi presagiaban una primavera. Había que cambiarse de camisa, aunque estuviéramos al final del otoño.

‘’’Nos hemos vuelto locos!!!

Los armarios estaban conteniendo y censurando a los sombreros, a las gorras, a las bufandas. Las botas bailaban un continuo zapateado, chocaban sus tacones, las cremalleras subían y bajaban con un escalador minúsculo que trepando por su carro se entretenía en subir y bajar por los dientes de la misma. Las mantitas del sillón, donde se cuentan los cuentos, las viejas historias o simplemente se lee estaban indignadas porque les tocaba salir a escena y estaban y volvían a estar secuestradas tras las puertas de un armario, olían a naftalina, nadie tenía ni tiempo ni ganas de acurrucarse en un sillón.

La gran bufanda que era la reina del armario no hacía nada mas que estornudar, las pelusas de la lana le estaban generando una alergia. Y de hecho intento un motín, salir a la calle aunque no hiciera frio, había que demostrar que estábamos en un final de otoño en el que el señor del invierno se va haciendo el dueño, establece sus normas, extiende su capas de hielo por los campos, es un manto real que presagia  la llegada del Rey y de la Reina del Invierno y que  en ocasiones muy especiales prepara la llegada del cielo de la abuela de los reyes, un bellísima y dulce abuelita , envuelta en un gran manto blanco, la Reina de las Nieves,  de su manto comienzan a desprenderse copos de nieve que caen  flotando y bailando un vals al compás de del viento que los agita y que cuando elevamos la cabeza mirando al cielo percibimos un espectáculo bello, es un ballet precioso, inmenso, mágico. Ver flotar esos copos nos hace sentir tan livianos como ellos.

Y de repente despertamos y comprobamos que por fin al acabar el otoño ha comenzado a hacer frío.

¡La que se ha organizado ha sido terrible!

Todos en tropel han salido del armario corriendo.

Se han puesto en formación.

Las botas bien limpias, se ha aireado la mantita del sillón para perder aquel olor a naftalina, las bufandas casi se blandían al viento luchando entre ellas por ver cuál era la más importante, el gran chal, la reina de las bufandas tuvo que poner orden, despacio poco a poco, todas terminaréis siendo importantes y necesarias, una detrás de la otra.

Llegaba el solsticio y de verdad en mucho tiempo, al amanecer, los campos tenían una cubierta blanca, había aparecido el hielo, la escarcha, un manto de nubes blancas cubrían todo el horizonte, presagiaban un invierno de verdad.

El sillón de los cuentos, de las historias se sentía mullido, los cojines del mismo, rellenos de plumas se movían, porque las plumas estaban hiperactivas ante esta nueva llegada de la normalidad, y no paraban de moverse entre ellas para conseguir que cuando alguien, como tú, te sentaras en ese sillón tuvieras la sensación de estar sentado en una nube.

Y comenzaba el invierno, quedaban solo horas para poder decir que había comenzado el mismo.

Ahora solo cabía esperar que los humanos no fastidiaran la realidad y nos tuviéramos que tragar un invierno disfrazado de primavera.

¡ No, y mil veces no!

¡Me niego! afirmó el Rey, estos hombres son estúpidos, no pueden ni tiene ningún derecho en cambiar las estaciones.

A cada estación su tiempo, su reino, sin interferencias.

Pero ya veremos . . .  digo yo al despertar de mi sueño.

Este año os he contado un cuento, el de María Sarmiento…, pero lo he hecho de corazón, porque en el fondo es lo que siento.

Recordar, domingo, 21 de diciembre de 2025, 16:03 comienza el invierno.

Feliz solsticio, feliz año y a intentar no” …  xxxx”  el clima más, en la medida que nos corresponde.

Os quiero.

                               MªVirtudes Várez.

P.D. Para María y Aina 

 

sábado, 21 de diciembre de 2024

Que, que, que...

 

 

Sábado, 21 de diciembre de 2024, 10:21

 23 Hermosas Fotos en la Niebla para Inspirarte

Comienza el solsticio de invierno.

El año pasado no escribí nada en estas fechas.

Y este año en que la vida me ha sorprendido, para bien, me faltan las palabras.

Porque veo la vida como un milagro.

Creo que después de haber atravesado un túnel, el túnel de la vida, llegas a ver la luz y te sorprendes de su intensidad, lo llena todo, hasta el rincón más oscuro se envuelve de una gran iluminación. Y no solo es la luz, es el cariño, la comunicación que hace resplandecer aquellos pequeños momentos que en otro tiempo me habrían pasado desapercibidos. Pero ahora te sorprendes y te das cuenta de que a lo largo de la vida has corrido tanto que has dejado rincones que no has visto, gestos que no has descubierto, cariños que no has percibido, palabras que no has escuchado, caricias que no has sentido.

Y por ello necesitas recuperar esas palabras, esas miradas, esos gestos...

Que la mirada más pequeña es inmensa en si misma, que el gesto de cariño te envuelve y vivifica, que las palabras cobran su verdadero significado envolviéndote como una nube benefactora que pueden hacerte flotar de felicidad.

Que cada amanecer es la promesa de un nuevo día, que el día de mañana, que está tan cercano es en sí mismo es un gran descubrimiento por hacer, pero sobre todo para vivirlo.

Que cada día es irrepetible en sí mismo, ¡es magnifico!

Que, que, que…. Que tenemos que vivir plenamente, que cada día es único y que nos quedan  muchos días y muchos que… por descubrir.

Os quiero mucho.

                                                             Mª Virtudes Várez

jueves, 20 de junio de 2024

Han pasado seis meses y he descubierto que el tiempo avanza independientemente de nosotros...

 

 

El solsticio de verano llega  hoy 20 de junio  a las 20:51 h.

Y hoy recuerdo que en el anterior solsticio no dije nada. 

 Solsticio de verano 2024: qué es, cuándo se produce y cuáles son los  rituales en el hemisferio norte - AS.com

El silencio.

Han pasado seis meses y he descubierto que el tiempo avanza independientemente de nosotros, yo iba demasiado deprisa por la vida  y no me daba cuenta de que él viajaba en  libertad, ya sé que esta es una verdad de perogrullo.

Cuando la vida te arrincona contra la pared tienes dos opciones, dejar que se pare el tiempo para siempre o sacar la cabeza y comenzar a respirar muy fuerte y sacar fuerzas para atrapar el aire y decidir que tienes muchas cosas por hacer, muchas palabras por decir, muchos cafés por tomar, muchos abrazos que dar.

Y al igual que la luz del día vencía a la noche, mi pensamiento me decía que debía de seguir luchando, que tenía muchos amaneceres por delante. Que el Sol era cada vez más poderoso. Y… desde este ordenador trato de proyectar todo el amor que he sentido y recibido en estos tiempos.

Porque descubro que detrás de grandes silencios existen gritos desesperados de lucha. De que no estoy sola, de que no estamos solos. De que hay tanta buena energía en torno a todos nosotros, que no tiene sentido el dolor porque si, sin razón alguna, me abruma la política y los políticos, me aterroriza la guerra, a la cual hemos convertido en cotidiana y la hemos normalizado sin darnos cuenta de sus gritos de dolor, de la necesidad de ayuda, de ser capaces de llegar hasta un¡¡¡ HASTA AQUÍ, YA BASTA!!. Que esta vida cargada de tensión no tiene futuro, nos lleva al abismo.

Sentido común, dialogo entre los contrarios, comprensión.

Son solo mis sueños, pero como decían las abuelas, “un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”

Sí, soy utópica, soñadora, como me definió mi insigne profesor de filosofía don Francisco.

Pero si no sueño no saldré de donde me encuentro.

Soñar, soñar y luego luchar, con la palabra, con el gesto con nuestras actitudes.

Tendamos las manos, mirémonos a los ojos y “pa´lante”. Por una vida nueva, generando amor porque al fin y la postre ese amor volverá a nosotros.

Ya lo sé, UTOPIA.

Pero necesito soñar porque solo se sale de esto soñando y luchando, pero sobre todo soñando.

Gracias por ser mis amigos.

                                                                                                            Mª Virtudes Várez.