Este año va de cuentos, el de ...
Y llegó el solsticio de invierno, quedo, despacio pasando casi desapercibido.
El cambio climático ayudó al engaño, sí, hubo dolo, hubo engaño
.
Los árboles querían despojarse de sus hojas cambiar de vestuario y el tiempo que hacía no se lo permitía, estaban cansado de llevar el mismo traje desde la primavera, sin poder ni ducharse porque llover no había llovido, todo estaba cubierto por el polvo del campo. Por tanto, hubo algunos almendros que se sublevaron y traicionaron la normalidad, estaba acabando el otoño, cambiaron sus hojas viejas y ajadas por nuevos brotes que casi presagiaban una primavera. Había que cambiarse de camisa, aunque estuviéramos al final del otoño.
‘’’Nos hemos vuelto locos!!!
Los armarios estaban conteniendo y censurando a los sombreros, a las gorras, a las bufandas. Las botas bailaban un continuo zapateado, chocaban sus tacones, las cremalleras subían y bajaban con un escalador minúsculo que trepando por su carro se entretenía en subir y bajar por los dientes de la misma. Las mantitas del sillón, donde se cuentan los cuentos, las viejas historias o simplemente se lee estaban indignadas porque les tocaba salir a escena y estaban y volvían a estar secuestradas tras las puertas de un armario, olían a naftalina, nadie tenía ni tiempo ni ganas de acurrucarse en un sillón.
La gran bufanda que era la reina del armario no hacía nada mas que estornudar, las pelusas de la lana le estaban generando una alergia. Y de hecho intento un motín, salir a la calle aunque no hiciera frio, había que demostrar que estábamos en un final de otoño en el que el señor del invierno se va haciendo el dueño, establece sus normas, extiende su capas de hielo por los campos, es un manto real que presagia la llegada del Rey y de la Reina del Invierno y que en ocasiones muy especiales prepara la llegada del cielo de la abuela de los reyes, un bellísima y dulce abuelita , envuelta en un gran manto blanco, la Reina de las Nieves, de su manto comienzan a desprenderse copos de nieve que caen flotando y bailando un vals al compás de del viento que los agita y que cuando elevamos la cabeza mirando al cielo percibimos un espectáculo bello, es un ballet precioso, inmenso, mágico. Ver flotar esos copos nos hace sentir tan livianos como ellos.
Y de repente despertamos y comprobamos que por fin al acabar el otoño ha comenzado a hacer frío.
¡La que se ha organizado ha sido terrible!
Todos en tropel han salido del armario corriendo.
Se han puesto en formación.
Las botas bien limpias, se ha aireado la mantita del sillón para perder aquel olor a naftalina, las bufandas casi se blandían al viento luchando entre ellas por ver cuál era la más importante, el gran chal, la reina de las bufandas tuvo que poner orden, despacio poco a poco, todas terminaréis siendo importantes y necesarias, una detrás de la otra.
Llegaba el solsticio y de verdad en mucho tiempo, al amanecer, los campos tenían una cubierta blanca, había aparecido el hielo, la escarcha, un manto de nubes blancas cubrían todo el horizonte, presagiaban un invierno de verdad.
El sillón de los cuentos, de las historias se sentía mullido, los cojines del mismo, rellenos de plumas se movían, porque las plumas estaban hiperactivas ante esta nueva llegada de la normalidad, y no paraban de moverse entre ellas para conseguir que cuando alguien, como tú, te sentaras en ese sillón tuvieras la sensación de estar sentado en una nube.
Y comenzaba el invierno, quedaban solo horas para poder decir que había comenzado el mismo.
Ahora solo cabía esperar que los humanos no fastidiaran la realidad y nos tuviéramos que tragar un invierno disfrazado de primavera.
¡ No, y mil veces no!
¡Me niego! afirmó el Rey, estos hombres son estúpidos, no pueden ni tiene ningún derecho en cambiar las estaciones.
A cada estación su tiempo, su reino, sin interferencias.
Pero ya veremos . . . digo yo al despertar de mi sueño.
Este año os he contado un cuento, el de María Sarmiento…, pero lo he hecho de corazón, porque en el fondo es lo que siento.
Recordar, domingo, 21 de diciembre de 2025, 16:03 comienza el invierno.
Feliz solsticio, feliz año y a intentar no” … xxxx” el clima más, en la medida que nos corresponde.
Os quiero.
MªVirtudes Várez.
P.D. Para María y Aina

